That empathic vampire

jueves, 10 de mayo de 2012

Ok, tengo que leer anato así que las dejo no le he arreglado mucho, así que si esta muy feo lo siento T---T. Gracias por leer de antemano. Dedicado a omma.
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No puedo decir que soy una buena persona. Que por cada uno de mis poros se destila pureza. O que me creo la mejor cosa sobre este mundo lleno de tanta mierda. No puedo. Y la verdad...me sobran porqués.



Pero aún así he de admitir que me resultaba bastante duro pasar mis segundos, minutos u horas de vida sabiendo la clase de basura en la que poco a poco me convertía.



Y aunque me doliera. Aunque sintiera mi orgullo esfumarse de mi cuerpo a costa de mis propias acciones, la quería al punto de ser capaz de renunciar a todo eso por ella.





“Estará bien,” me dijo Yunho al verme callado, sumido en mis pensamientos y las ganas de vivir bajo cero.





Y casi quise mandarlo a la mierda por tratar de ser considerado justo ahora, cuando él era la jodida víctima ¡Dios! En mi vida había traicionado a ninguna persona. Y por más que supiera perfectamente que él se lo merecía por haberse entrometido en mi vida sin importarle lo que yo sintiera al respecto, y de qué si no fuera por el Youngwoong que reposaba entre mis entrañas, él no se hubiera molestado en mantenerme a salvo. Aún por encima de todo eso. Simplemente yo...no quería hacerlo.





“Quieren atraerme con esto...no podrán conmigo, soy más astuto, vamos a recuperarla,” volvió a decirme.





Sus ojos dorados brillaban a la luz de la fogata que habíamos encendido en alguna parte del bosque para pasar la noche pues ya había oscurecido completamente. Y la única luz natural provenía de la potente luna por encima de nuestras cabezas.



Pensé en mis padres, de pronto. No le había preguntado a Yunho que había sucedido exactamente esa mañana del ataque pero tenía la ligera sospecha de que no había sido solo Siwon quien había allanado mi casa.





“Youngwoong...” me llamó.





Lo ignoré. E hinqué las uñas en la tierra húmeda sintiendo pura indignación al darme cuenta que de alguna manera estaba empezando a acostumbrarme a ese nuevo nombre, y empecé a sentir auténtico enojo.



Cuando entonces.





“Jaejoong,” me llamó.





Y todos mis pensamientos, preocupaciones y demás; se esfumaron con el solo sonido de mi nombre en sus labios.



¿Acaso había escuchado mal? ¿Acaso él me había llamado...?





“Jaejoong,” su varonil voz me llamó de nuevo.





Los ojos dorados me observaban desde su lado de la fogata con preocupación.





“Estará bien, lo prometo,” me dijo, “y debes saber que lo único rescatable de mi especie es que nunca rompemos una promesa.”





Sin querer me llevé la mano al anillo y una lágrima escapó de mis ojos ¡Dios mío, no podía hacerlo!



E irremediablemente a esa lágrima le siguió otra y cuando me di cuenta estaba sobre la tierra, escondiendo mi cara entre mis brazos. Temblando de miedo, frío y dolor.



Apretando los dientes de la frustración que de a pocos me hundía.



Entonces sus brazos me incorporaron sin muchos esfuerzos.





“Eh...” me dijo en un tonito que intentó ser conciliador.





No hice nada por soltarme de su agarre. Me sentía un trapo. Y sólo quería dormir, dormir y dormir hasta que despertara algún día y me diera cuenta de que todo esto solo había sido parte de un mal sueño. Tendría a mis padres a mi lado. A mi Eun woo-nah a mi lado.



Y...



Sentí sus manos palmearme la espalda y poco a poco rodearme el cuerpo para finalmente abrazarme a él.



Hipé.





“No llores,” me dijo, “no me gusta verte llorar.”





Pero yo solo me afiancé aun más a sus brazos y le mojé el cuello con mis llantos.







Tenemos un trato. Haya la forma de deshacerte de él. Enamóralo de ti. Ya lo hiciste una vez. No va a costarte mucho una segunda. Y cuando lo tengas comiendo de tus manos, entrégamelo. Nosotros haremos el resto...







La voz de Siwon resonaba aún en mi cabeza.



Yunho me despegó de a pocos de su cuerpo analizándome con cautela con sus ojos amatista. Su cercanía era bochornosa después de todo entre él y yo...había pasado mucho más de lo que querría confesar. Desvié la mirada a la luna mientras me secaba el rastro de mis lágrimas con el dorso de mis dedos.



¿Qué era exactamente lo que había sucedido entre Youngwoong y Yunho?



¿Y porqué al parecer la dichosa comunidad de vampiros iba tras su cabeza?



Y más importante aún, ¿Qué papel desarrollaba yo en todo esto? ¿Por qué en mi residía el alma dormida de ese vampiro?



¿Por qué...por qué...?





“¿Porque Siwon quiere asesinarte?” le pregunté con la voz aún rasposa.





Yunho no pareció muy dispuesto a soltarme la historia completa, ni siquiera un retazo de ella cabe decir, así que no insistí. Me acomodó sobre el piso en silencio y me dio su saco para usarlo de almohada.



Miraba a la fogata como perdido en sus propios recuerdos. Pensé que la conversación había finalizado hasta que suspiró de pronto y me dijo, “Youngwoong...hizo algo que estaba prohibido.”



“¿Qué hizo?” automáticamente le pregunté yo.



“Me creo a mí,” sonrió y aunque estaba de espaldas a mí supe que sufría por el pequeño encogimiento de hombros y la fuerza con las que sus puños se cerraban.





Algo ardió también en mi interior. Había empezado a llorar de nuevo.





“¿Y?”



“Lo asesinaron...él,” suspiró, “él era un hijo directo del creador, la cúpula más grande, la realeza o lo que sea.”





Pronto le abriría un agujero en la espalda de tanto que lo miraba en la espera de sus siguientes palabras.





“¿Tienes frío?” me preguntó después de haberse callado por bastante tiempo.



“No,” le respondí, “continúa.”



“Para que lo entiendas voy a tener que explicarte el origen de todo y no es precisamente corto,” me advirtió.



“Quiero oírlo...”



“Está bien,” suspiró.





Parecía como si hubiese guardado algunas esperanzas en cuanto a recibir una negativa.





“Como sabrás nosotros somos eternos así que lógicamente la cantidad de vampiros que se crearon en el inicio se han perpetuado con el correr de los siglos. Lamia fue el primero en nacer y por tanto su líder. Organizó a la manada y la mantuvo secretamente resguardada de los humanos pues era astuto y sabía que aunque nuestra especie era superior, no era conveniente tenerlos de enemigos. Por eso existía una regla muy simple: todo aquel humano que se cruzaba con un vampiro era silenciado con la muerte. La aldea solo se regía bajo ese principio hasta que nació Youngwoong.”



“¿Qué?”



“Se dice que Lamia se enamoró de una humana, la deseaba tanto que quiso convertirla en vampiro para así poder pasar juntos la eternidad. El problema estaba en que nunca en la historia se había escuchado de un humano convertido en vampiro y todos lo creían imposible. Claro que esto no lo desanimó, Lamia viajó alrededor del mundo para recaudar información. Y finalmente apareció a los tres meses. No había encontrado más que leyendas y tenía miedo de que pudiera tener el efecto contrario en su amada. Lamentablemente no previó lo que sucedió semanas después.”



“¿Qué pasó?” me encontraba acurrucado observando su espalda con creciente atención como un niño escuchando a su abuelo.



“Ella quedó embarazada.”



“No...” me llevé las manos al rostro





Yunho sonrió.





“Sí. Lamia se encargó de que la noticia quedara entre las cabezas pero ya sabes...la información de alguna forma u otra siempre se filtra, y cuando llegó a oídos de Aria, su pareja, enloqueció. Salió en busca de la chica y la encontró en un refugio. Lamia había salido a buscarle comida. Según dicen la muchacha estaba muy débil, casi al borde de la muerte y cuando Aria la encontró...le iniciaron las contracciones. Aria la ayudo a parir y cuando tuvo al bebe en sus manos, la abandonó a morir. Lamia llegó no mucho más tarde. La encontró exhalando sus últimos suspiros y sin pensarlo dos veces le introdujo su ponzoña directamente en sus arterias, tal y cual había oído...”



“Y... ¿Qué pasó? ¡Yunho!”



“La convirtió.”



“¿La convirtió?”



“Sí, pero Lamia no pudo mantenerla a raya y ella quería a su hijo. Y una noche fue en busca de Aria. Y la asesinó.”



“Pero...”



“Sí, verás los híbirdos no tienen la misma ponzoña que los vampiros normales, somos veneno para ellos y Aria fue solo la primera víctima. La neonata estaba descontrolada. Incluso había atacado al propio Lamia, y él era incapaz de hacerle daño. Finalmente la tomaron prisionera y el consejo decidió eliminarla. Lami tenía el voto mayor pero no podía hacer mucho cuando la contraparte era unánime. Dicen que pensó en llevársela lejos junto a su hijo. Pero el consejo no es estúpido. Y la mantuvieron muy bien vigilada hasta el día de la ejecución.”



“¿Cómo ejecutas a un vampiro?”



“Eso es lo dramático de la historia, el que realizaba las ejecuciones era Lamia, pues era el único que tenía el poder suficiente para quitarle la vida a un vampiro.”



“¿é-él tuvo que?”



“Sí.”



“Mierda...”



“Desde entonces quedó completamente prohibido la conversión de humanos, tus colmillos debían enterrarse en la piel de un humano solo para extraer su sangre o sino serías castigado con la muerte.”



“¿Y qué pasó con el bebé?”



“Él bebe no supuso mayor problema su madre le había puesto de nombre Youngwoong y Lamia le nombró igual ante el consejo. Todos tenían curiosidad por el nuevo vampiro. Porque al igual que Lamia poseía poderes que lo diferenciaban del resto. Las hembras también estaban contentas de tener al niño en el pueblo, y lo criaron y educaron por voto propio. Youngwoong alcanzó la adolescencia 6 años después. Su rostro perfecto iba tornándose cada vez más parecido al de su madre. Y Lamia no pasó el detalle por desapercibido.”



“¿A qué te refieres?”



“Lamia se había quedado sin pareja por la muerte de Aria. Cada vampiro de la creación tuvo designado una pareja. Youngwoong era un bonus inesperado. Y Lamia quiso hacerlo suyo...”



“¡PERO ERA SU HIJO!”



“A Youngwoong la idea no le agradó del todo. Pero no era tan estúpido como para negar los deseos del vampiro mayor. Así que se convirtió en la nueva pareja de Lamia. Y por tanto gozaba de muchas libertades, al poder intercomunicarse mentalmente con Lamia era al único al que se le permitía salir sin hora de llegada. Es así como eventualmente me conoció a mí.”



“Y te convirtió en vampiro.”



“Sí...”



“¿Y Lamia...?”



“Sí.”



“Lo siento...”



“No me lo quitaron por siempre, me dijo que lo esperara dos milenios...y mira...aquí estamos.”



“Ok, entiendo todo pero ¿Y qué pinta Siwon en todo esto? ¿Por qué quieren asesinarte?”



“Lamia es un vampiro mayor, él no se ensucia las manos saliendo a buscar las ratas por el bosque, para eso tiene a todo un puñado de súbditos, y su mano derecha es Siwon.”



“Ya pero.”



“Cuando nací como vampiro, cuando fui un neonato no asesiné a nadie. Youngwoong...Youngwoong supo mantenerme a raya. Por tanto no había cometido ningún crimen así que no podían imponerme un castigo así porque así. Pero igual Lamia siempre se las ha apañado para enviarme algunas visitas.”



“¿Y qué hay de mí? ¿Por qué yo?”



“Eres familiar de la muchacha. La madre de Jaejoong. Según decían el primer hijo hombre de su la descendencia sería la reencarnación de Youngwoong.”





Yo tenía puras primas y tías por parte de la familia de mi madre...





“¿Y cómo supiste?”



“He estado constantemente vigilando a tu familia durante todos estos años.”



“Y ahora que ellos también saben...”



“Sí. Te quieren de vuelta. Raptar a Eun woo solo es un cebo para atraerte hacia ellos. Pero no te preocupes puedo con todos ellos.”





Sus zafiros dorados por fin me encararon y noté en ellos un brillo peculiar que tiñó mis mejillas de rosa.





“Si tienes frío puedo ayudarte con eso.”



“No, no puedes. Tu piel es más fría que...”





¡ODIABA CADA P** VEZ QUE ME CALLABA CON SU ABRUPTA CERCANÍA!



“¿Decías?” me dijo en un tono rezongón.



Yo quise mandarlo al diablo.



“Buenas noches,” le escupí mientras me recostaba para el otro lado dándole la espalda.



“Eh Youngwoong no te piques...” me dijo colocándose del otro lado de modo que nuestros rostros estuvieran nuevamente cercanos



“Inocentemente creí que ya habíamos superado esa etapa...” le dije cansado mientras volvía a cambiarme de lado.



“Vale, Jaejoong...” tiró de mi para dejarme boca arriba y me dejé hacer solo porque me gustaba que me llamara por mi nombre.





Le miré con las cejas alzadas a la espera de sus siguientes palabras.



La luz de la fogata le alumbraba lateralmente el rostro de color naranja, y verlo dese aquí abajo era ensimismador. Maldito moreno atractivo.



Me sonrió de pronto. Como si hubiese escuchado mis pensamientos. Y muy despacio y ante mi total gesto de asombro, me besó en los labios.





“Descansa,” me susurró luego al oído.





El anillo entre mis dedos me apretó mucho más la carne. Y sentí mis latidos punzar en la gema rubí. Lo siento Yunho... lo siento.



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Espero haya gustado, hasta el domingo :D

Meetings.

martes, 1 de mayo de 2012

Escribir esto es demasiado divertido. Me parto de risa yo solita. Esto tiene realmente más de mí que lo que todo lo que he escrito. Hay incluso cosas que realmente me han pasado xD. Y verlo desde afuera no es vergonzoso sino divertido xD. No lo dejaré botado de nuevo I promise

~







Capítulo 3 




“¿Y bien?” le preguntó.





Changmin simplemente no supo que responderle.





“¡Dios! Te dije que no debería haberme teñido ¿tan mal se ve?” chilló el ahora pelirrojo chico con él pánico cristalinamente reflejado sobre su rostro.





Y Changmin no tuvo corazón para negarlo siquiera. Y es que fuera el adjetivo con el que lo definiera, estaba seguro que no le haría justicia a lo que tenía frente a sus ojos. La señorita vino para darle el cambio y el castaño sintió de pronto que la estaba estafando.



¡Quería decir por dios! ¡Me postro ante tus manos! Aunque muy dentro de él de alguna extraña manera había estado esperando algo parecido. Aunque siendo sinceros belleza como la que tenía ahí no podía ser imaginada sino vista, asimilada y obviamente admirada.



Jaejoong aun seguía frikeandose por atrás lo suficiente asustado como para coger el espejo y ver cuán “feo” estaba.





¿Exactamente cuan miope podía llegar a ser? ¿Qué no tenía un maldito espejo en casa? ¡Y segundo! ¿Cómo nos veía al resto de simples mortales? ¿Como una panda de feos monstruitos? – pensó Changmin observándole con paciencia disminuyente.





“Jaejoong,” lo llamó una vez le dio las gracias a la peluquera y se vio en la necesidad de picar el hombro del muchacho para sacarlo de su mundo.





Él aludido volteó a verlo, receloso.





“Tengo un segundo mandato,” le dijo.





La mirada inocentona y juguetona de la monada pelirroja se esfumó de un segundo a otro y se transformó en la mueca de desprecio que tan acostumbrado a ver, estaba Changmin ¡Demonios! la mirada despectiva del mayor lo hacía ver incluso más sexy.





“Tengo un segundo mandato,” le repitió tratando de dejar de lado sus pensamientos.



“Deja el secretismo y escúpelo de una vez,” siseó Jaejoong.



“No te veas en un espejo hasta mañana.”





Los ojos se le agrandaron. Y Changmin casi pudo escuchar sus berrinches agudos dentro de su cabeza, ese niño era demasiada ternura junta. Y él una basura inmunda. El total contraste le pegó una buena patada en los huevos.





Ya lo has hecho – se recordó.





“¿Y el punto aquí es?” preguntó el mayor.



“No tengo porque explicarte mis razones solo cúmplelas ¿ok?” Sí ya estaba hecho y no podía tirarse para atrás.





A Kim se le pronunció el ceño tanto que la visión se le obstaculizó un poco, masculló unos cuantos adjetivos inapropiados entre dientes y muy indignado salió del salón con un culpable y maldecido Changmin detrás de él.





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“Te recogeré mañana,” Changmin le dijo cuando llegaron a la puerta su casa.



Jaejoong ni siquiera dio muestra de haberle escuchado y sin dignarse a despedirse siquiera, encajó sus llaves y desapareció tras la puerta.





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“¿Qué?” Yoochun se incorporó de su cama.





Con los pijamas ya puestas y los dientes bien lavados. Y ahora también a punto de un paro.





“Sí bueno...” respondió la voz en la otra línea.



“¡Jaejoong! Uno no llama a su mejor amigo y le suelta un ¡estoy saliendo con alguien! como si nada,” gritó el de los rulos negros sin importarle reventarlo los tímpanos a su amigo en lo más mínimo.



“Sí es que todo ha sido muy extraño pero...ya sabes”



“¿Ya sé qué? Joder...tengo unas ganas mortales de partirte la cara ahora mismo” estaba molesto y necesitaba explicaciones. MUCHAS EXPLICACIONES.





¿Qué parte de explicaciones era exactamente la que ese cabeza dura no entendía?





“...”



“¡¿Es en serio?! ¿Vas a callar justo ahora? vale, lo he pillado ¡jódete!” gritó Yoochun de su lado del teléfono, a punto de arrancarse los pelos del coraje y colgar.



“Bueno adiós...” ¡Eso era chantaje emocional señoras y señores!





Y Yoochun era todo un manipulado.





“Mierda... ¡...no cuelgues! ¿Jae?”



“¿Sí?” respondió el aludido con un hilo de voz.



“¿Quién es ella?” Jaejoong estuvo a punto de llorar al escucharlo preguntando justo eso.



“Ya verás mañana...”



“Bien.”



“Ok, entonces voy a colgar,”



“Vale... ¡Jae!”



“¿Mmm?” el pelirrojo trataba de contener sus hipidos lo máximo que podía. Se había decidido a decirle la verdad a su amigo antes de que se enterara por comentarios de segundas personas. Que estaba seguro aflorarían con creces al día siguiente.



“Si ella no es ni la tercera parte de bella que tú, vas a tener que cortar ¿me escuchas?”





Una débil risita se escuchó del otro lado.





“Bien, entonces chau.”



“Chau.”





Yoochun se dejó caer sobre su colchón maldiciendo. Sea la mina que fuera por más encantadora y bella que resultara, porque sólo se imaginaba a alguien así atrayendo la atención de su Jaejoong-ah, no la iba a tener fácil.





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“¡Buenos días! ¿Está Jaejoong?”





Un par de ojos lo miraron curiosos y asintieron cohibidamente con la cabeza.





“Podrías avisarle que ya llegué,” le pidió Changmin con una sonrisa coqueta.





Las mejillas de la nena se encendieron mientras volvía a asentir torpemente.





“Yoona-chan ¿quién es?”





Una segunda cabeza se asomó por la puerta.





“¿Bueno?” le preguntó curiosa



“Como le dije a yoona-chan,” le guiñó un ojo, la nena se derritió con la sola mirada, como le encantaba seducir a las bebes ¡si tan solo Jaejoong fuera tan sencillo! pensó para sus adentros, “busco a Jaejoong.”



“Oh sí oppa está tomando el desayuno justo ahora ¿me dices tu nombre?”



“¡Oh sí! Lo siento, me llamo Changmin. Shim Changmin,” recitó.



“¿Changmin?” la ojos de la hermana mayor brillaron con malicia, “noona ¡Es Changmin mira, mira!”





Cuatro cabezas más se apretujaron en la puerta.





“Así que eres el novio de oppa...eres muy guapo,” dijo una de ellas.



“¿Cuántos años tienes?” preguntó otra.



“¿Desde hace cuanto se conocen? Oppa no nos ha querido decir nada de ti,” renegó otra.



“Y yo que siempre pensé que terminaría con Yoochun-oppa” dramatizó la otra.



“Pero este oppa no está nada mal,” discutió la de colitas.



“Tienes razón,” acordó la anterior.





Changmin se sintió mareado.





“¿Se puede saber porque tanto alboroto?” su voz se oyó divertida desde el pasillo, “¡Hey! que me aplastan a Yoona-chan” un hogareño Jaejoong asomó la cabeza también mientras trataba de alcanzar a la menor y ponerla a salvo entre sus brazos de lo que supuso Changmin, debían ser sus hermanas.





La sonrisa fue innata. Y cuando Jaejoong alzó la mirada se quedó en una pieza.





“¿Él es tu novio oppa?” preguntó la nenita discretamente en el oído del alto muchacho que la cargaba en brazos.





Jaejoong solo asintió con la cabeza.



Sus mejillas se tiñeron un poco.





“Hola,” Changmin lo saludó.



Y la expresión de Jaejoong se estiró cuanto pudo para formar una sonrisa.





“Hola...”



“Unnie creo que los estamos incomodando, mira ni siquiera se han dado el beso del buenos días,” disque susurró una de ellas en el oído de su sonrojada y ansiosa hermana.





Porque en realidad sus palabras entraron fuertes y claras por los oídos de los aludidos.



“Sí, tal vez deberíamos entrar... ¡pero es que son tan lindos! ¿Crees que oppa me deje tomarles una foto?”



“¡Claro que no!” explotó Jaejoong, “nos estamos yendo ¡ahora mismo! Las veo luego, cuídense y no le den problemas a mamá ¿entendido?” renegó quitándose el delantal, doblándolo con maestría y dejándolo sobre la mesilla que había al lado del pasillo.



“Sí,” respondieron todas en coro.



Y sosteniendo de la muñeca a un divertido Changmin, Jaejoong lo condujo a cinco cuadras de distancia sin mirar atrás.



“Tus hermanas son lindas.”



“¡Ni se te ocurra!” exhaló el pelirrojo con una mueca torcida que sólo en él podría verse atractiva, “están fuera de tu alcance, fin de la discusión.”



“¡Hey! no lo decía en ese sentido,” se defendió el castaño, indignadísimo.



“Lo que sea, solo recuerda lo que te he dicho.”



“Bien...”



“Genial.”





Jaejoong siguió caminando enfrente de él como si no se conocieran.



10 minutos después. La cantidad de universitarios aumentaba considerablemente. Y ya unos siete pares le atravesaban la espalda al castaño. Jae iba aún adelante. Totalmente ajeno a él, pensando en cómo demonios iba enfrentar a Yoochun.





“Jaejoong-ah” Changmin le llamo melosamente.





Pero no hubo respuesta.



Se acercó a zancadas hacia su objetivo y caminó a su lado como cualquier pata.





“¿Cuánto falta para llegar?” le preguntó entre susurros.



“Cuatro o cinco cuadras.”



“Oh... ¿deberíamos tomarnos de las manos ya?”



“¿tengo otra opción?”



“No realmente.”



“Eso creí.”





Jaejoong continuaba caminando como si nada. ¡COMO SI NADA! Y él que se moría de pena.





“Ok...voy a...voy a tomarnos de las manos.”



“Changmin te agradecería que dejaras de pulular tanto y lo hicieras de una puta vez.”





El castaño no podía pedir menos. Y aunque ahora gran parte de su moral estaba convencida del tipo de basura en el que se estaba convirtiendo. Agacho la cabeza. Se tragó sus conflictos y entrelazó sus dedos con los largos, delgados y suaves de Jaejoong.


Y Changmin no supo la razón que le llevó a hacer lo que hizo.


Si fue por el silencio sepulcral que se acababa de infundir entre toda la multitud universitaria, pues acababan de llegar a la puerta principal de la universidad.



Si fue porque sentía la mirada de todos sobre ellos y aún más sobre sus manos recelosamente unidas.

O porque un hermoso brillo carmesí adornada las mejillas tersas de ese tímido Jaejoong a su costado.


No lo supo pero...


Pero un temblor lo recorrió por todo su cuerpo hasta centrarse en su pecho, ahí donde se ubicaba su corazón. Ese que empezaba a bombear su sangre con mucha más fuerza y le obligaba a apretar aun más esa delicada mano entre la suya.



Y entonces, las palabras salieron de su garganta casi en un aviso y/o advertencia posesiva para todas las miradas que el despampanante pelirrojo se robaba, “este es Kim Jaejoong, estudiante de tercer año de esta facultad y mi ahora novio.”





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