Tercer especial

lunes, 14 de mayo de 2012

People! I need you to be really open mind here ò///ó I know you guys are probably thinking what the fuck? There’s no way in hell! How dare you? And I truthfully understand…but you guys have to help me out a little here. As you must know Yw is the vampire and Yh the human so…it really couldn’t be in other way. I’m serious. And I totally was like I can’t do this. This is so wrong. So I really hope you guys don’t stab me or something (I would if I was you?) but you guys are nice right? RIGHT?



Anyway...enjoy.











E special 3.





El cuerpo del vampiro era muy frío.



O quizás su temperatura había aumentado a tal punto que la de Youngwoong se volvía hielo en comparación.



Yunho no lo sabía.



Y tampoco sabía porque se ponía a pensar en esas cosas justo ahora.



Cuando sus palmas podían captar la textura blanda de cada músculo de ese pecho fornido y la dermis del contrario exploraba los suyos llevándolo al infinito.



Y es que todo era tan nuevo para él.



Después de todo Yunho nunca había estado con nadie...mucho menos con un hombre. Apenas podía recordar las dulces facciones de las contadas mujeres que había visto cuando aún era niño. Así que tal y cual piensan...Yunho tenía pálida idea de lo que debía o no hacer. Y teniéndolo entre sus brazos de esa manera tan íntima no podía permitirse falsos pasos o no se lo perdonaría.



Así que a grandes rasgos solo tenía en claro dos cosas:



a. Que tenía un dolor punzante en la parte baja de su anatomía, la cual parecía apaciguarse deliciosamente cada vez que Youngwoong pasaba sus manos por ella, cabe decir.



b. Que de su garganta escapaban gemidos y/o ruiditos roncos ininteligibles que parecían gustarle al dueño de los ojos amatista y que por ende le iban quitando el pudor del cuerpo.



Se sentía muy extraño y vulnerable. Sus manos se apoyaban algo temblorosas en los hombros del vampiro como temiendo que en algún momento este último desapareciera. Porque todo aquello se le hacía demasiado bueno para ser real.



Youngwoong no hablaba. No trataba de darle algún tipo de consuelo.



Solo hacía y hacía, y le iba quitando de A MUCHOS la cordura.



El castaño se sintió muy cohibido cuando esas manos albas terminaron de desnudarlo por completo. E incapaz de encararlo solo cerró los ojos con la cara muy rojiza. Mientras sentía las caricias de su ¿amante? en la virgen carne de su trasero.



Su corazón latía acelerado. Yunho temía que de algún momento a otro fuera a salírsele del cuerpo. Y como el perfecto imbécil que se descubría siendo a veces se imaginó la abstrusa escena en su cabeza y no pudo evitar soltar un par de risotadas.



Youngwoong por primera vez alzó la mirada. Sus largas pestañas se agitaron con expectativa. Pero lo único que recibieron fue un prominente sonrojo sobre unas sudorosas mejillas y un par de ojos cafés algo opacados por el deseo.



Lo que sucedió a continuación fue hasta ridículo.



Pero...por alguna razón completamente ajena a su ser y me atrevería decir: su especie, Youngwoong sintió calor en sus mejillas también. Vale, el humano era hermoso... De eso no cabía duda. Y adicionalmente tenía el mejor aroma que había percibido jamás...y sólo porque se le pegaba en gana, MUCHA pero mucha gana...lo haría volar muy lejos. Se lo comería entero y esperaba que tuviera el aguante necesario porque Youngwoong esa noche sobre esa cama improvisada y con un brazo que gracias a Dios ya había soldado, no iba a frenarse ni un poquitito.





“Esto va a doler,” la aterciopelada voz del vampiro le avisó





Pero Yunho estaba tan perdido en la sonrisa torcida y maliciosa que se pintaba en ese perfecto rostro como para entender o asimilar lo que acaban de decirle.



Así que de un momento a otro Yunho se halló asimismo recostado entre las pieles con un perfecto Youngwoong perfilado entre sus piernas “¿Qué va hacer?” fue el último pensamiento que cruzó por su mente antes de sentir la profunda invasión.



De su garganta esta vez escapó un grito. Su cuerpo se arqueó. Cada uno de sus músculos se contrajo. Y sintió sus entrañas rechazar conjuntamente el objeto extraño. Y casi quiso pedirle entre lloriqueos que parara. Que iba a romperlo en dos. Que dolía mucho.



Hasta que sintió ese par de labios sobre los suyos. Y todo se esfumó. El dolor, la vergüenza, la inseguridad y todas esas otras cosas que se apoderaban de su cuerpo y no era capaz de definir...y solo quedaron ellos. Sus cuerpos desnudos y el profundo placer que lo hizo temblar de cabo a rabo, y por último caer exhausto sobre un también extasiado vampiro sin poder formular palabras o mirarlo a la cara siquiera. Y es que estaba seguro...por los profundos gruñidos que Youngwoong había soltado, que lo que sea que acababan de hacer...iba a repetirse...quizás mucho más seguido de lo que su adolorido cuerpo quisiera.



Y ¡demonios! no iba a quejarse al respecto...





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Era curioso como Youngwoong le miraba el trasero a cada que creía que no lo veía. Había pasado apenas una semana desde que se habían conocido oficialmente. Y seis días desde que...pues...



¡Demonios! ¡Youngwoong podía tratar de disimular un poco! No necesitaba tener la habilidad de leerle la mente para imaginarse el tipo de ideas que se le cruzaban por la mente...y ¡joder! los recuerdos empezaban a afectarlo a él también.



Youngwoong sonrió antes de desviar la mirada.



Era la primera vez en su larga existencia que se sentía...digamos que...atraído con algo.



O bueno...con alguien.



Ok...debía dejar de comérselo con la mirada o iba a darle pensamientos errados al indignado muchacho humano que tenía enfrente. No podía negar que le encantaba su personalidad tan orgullosa y torpe. El humano era demasiado rebelde e impredecible aun cuando supiera perfectamente que lo tenía comiendo de sus manos.



Sí. El orgullo de Youngwoong era insuperable. Pero eso no significaba que Yunho se lo dejara muy fácil.





“Yunho,” le llamó.





El humano le miró recelosamente desde su lado del refugio.





“¿Qué?” respondió.



“No voy a hacerte nada...”





Yunho le lanzó una mirada de – ¿me crees estúpido, cierto? Llevaban 6 días habiendo intercambiado nombres y lo habían hecho 7 veces ¡7 veces! Yunho empezaba a sentirse por mucho una puta. Y darse cuenta de la cruda realidad le había dolido.





“Bueno...no esta noche”



“Que conciliador,” le respondió medio enojado



“Lo sé, pero no te acostumbres...sólo es porque debo irme por un par de días, a lo mucho tres.”





A Yunho se le pasó el enojo de golpe al procesar los últimos datos.





“¿Qué? ¿Cuándo, dónde...? ¿A dónde vas?”





Youngwoong solo suspiró algo irritado cuando recordó que se había ausentado por un tiempo mayor al que le había reportado a su excelencia. Y no debía por nada del mundo esperar hasta que el mencionado enviara a algún miembro del consejo a buscarlo. No podía permitir que nadie se enterara de la existencia de Yunho o sino...





“No me he alimentado en un tiempo...comerte a ti sólo satisface a cierta parte de mi cuerpo...” mintió...bueno en la primera parte al menos.





Yunho rodó los ojos.





“¿Y casar te tomará dos o tres días?” preguntó desconfiado.



“Estamos algo muy lejos de la civilización.”



“Entiendo...”



“Te traje comida ayer por la noche.” le señaló la esquina abarrotada de frutas y carne, “vas a tener que arreglártelas,” le dijo.





Yunho solo se mantuvo en silencio.





“¿Te vas ahora?”



“Mmm”



“Bien.”





Sabía que no tenía derecho a enfadarse porque su...  ¿Qué eran exactamente? no le dijera la verdad. Que tendría sus razones y de nada le serviría preguntar. Pero aún así. Aún así no podía evitar cabrearse...



Youngwoong sonrió.



No necesitaba leerle la mente para descifrar el tipo de pensamientos que se formaban en esa cabeza morena. Y lejos de sentirse fastidiado...le agradó.





“Yunho...”



“¿Qué quieres?”





Recibió un pequeño beso en la frente como respuesta.





“No me extrañes mucho...”





La solidez del cuerpo del vampiro se desvaneció con las ráfagas de viento en ese espectro negro y pronto Yunho se halló asimismo solo, con el corazón desbocado y una mano en esa frente que acababa de ser acariciada por esos suaves labios.





“¡Y QUIÉN CARAJOS DICE QUE VOY A EXTRAÑARTE! ¡PUEDES NO VOLVER SI QUIERES! ¡NO ME IMPORTA!”





Sabía que Youngwoong le escuchaba. Por eso no paró de putearlo toda la mañana mientras caminaba de un lado a otro por el refugio tratando de apaciguar la ira...que era más que todo, preocupación.



El estómago empezó a gruñirle cinco horas más tarde.



A regañadientes se dirigió a esas cosas que Youngwoong le había traído para su supervivencia.





“ARGH. QUE A USTEDES LES GUSTE CRUDO NO SIGNIFICA QUE A MI TAMBIÉN” le gritó cogiendo un trozo de la carne con asco.



“Y yo que inocentemente pensé que las quejas habían terminado,” habló Youngwoong en su cabeza.



“Pues, escucharás muchas más de ellas ¡eso te lo prometo!”





Una pequeña risa se reprodujo en su cerebro. Y el humano no pudo más que odiar a su muy devaluada dignidad que empezaba a dibujar una sonrisilla boba sobre su cara.





“¿Puedo leerte la mente, lo sabes verdad?”





Yunho puteó a cuanta persona se le vino en mente.





“Si me suicido ¿dejarás de oírme y atormentarme por ello no?”



“Sí y no...”



“¿te explicas?” le preguntó el humano casi entre risas mientras buscaba entre los alimentos alguna fruta...se moría del hambre.



“Dejaría de oírte...pero te seguiría hasta el mismo averno, te traería de vuelta...te comería un par de veces más y te mandaría de vuelta.”



“Encantador...” rezongó sintiéndose bastante asustado.



“Lo soy muchas gracias.”



“Solo cállate ¿quieres?”



“Lo haría pero estoy algo aburrido.”



“¿Qué haces?”



“Ir en busca de los humanos”



“¡Ah! los humanos claro...” volvió a rodar los ojos...no iba a sacarle la verdad por más que preguntara de nuevo.



“Ten cuidado ¿sí?”



“Eh...mira quien está preocupado por mí.”



“Lo estoy...”





El silencio cayó pesado sobre sus hombros.





“Lo que estás es hambriento come algo...”



“Mmm...”



“Tengo que irme supongo...”



“Young-”







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“Identifícate.”



“Soy yo,” su voz hastiada y falta de emoción alguna fue suficiente prueba. La aldea se abrió paso desde el fondo del acantilado.





Y muchos pares de ojos amatistas le examinaron de arriba abajo. Pero el único par al que Youngwoong tuvo que obligarse a prestar atención fue al que se hallaba sentado en el trono.





“Mi señor,” le saludó poniéndose de rodillas.





Lamia le atrajo hacía sí con el solo deslizar de sus dedos al viento. El público ajeno desapareció ante la sola mueca de su creador. Y Youngwoong solo cerró los ojos para tratar de no exteriorizar su repugnancia.





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“Puede que no tengo un calendario pero...cinco amaneceres significan cinco días aquí y en la China”





No hubo respuesta.





“¿Youngwoong me escuchas?”





Silencio.





“Empiezo a pensar que estás muerto.”





Silencio.





“Venga ya...dime algo.”





Y más silencio.





“¿Youngwoong?” el humano preguntó esta vez con miedo.





No hubo respuesta de nuevo.





“Mierda ¿en verdad estas muerto?”





...





“¿Youngwoong?”



“Empiezo a asustarme ¿sabes?”



“¿Debería salir a buscarte...?”



“Creo que debería salir a buscarte.”





Yunho se puso de pie sin saber exactamente qué hacer. Pero si no hacía algo en serio, aunque fuera rondar el bosque, terminaría muriéndose de pura ansiedad.





“Ok, estoy yendo a buscarte. E-en donde sea que te encuentres por fa-”



“No te atrevas a poner un pie fuera del refugio ¿escuchas?” recibió por primera vez respuesta.



“Young-”



“Eres tan molesto...”



“¡Oh! vale no te molesto más.”



.



..



...





“¿Yunho?”



“Oh vamos Yunho sabes que puedo leer tu mente.”



“Sé que me estas mandando a la mierda.”



“¡Te escucho alto y claro!”



“¿Alto y claro?” por fin Yunho habló.



“Ahá.”



“Perfecto entonces...porque esto no querrás perdértelo.”



“Yunho ¿qué...? ¡Oh mierda!”


















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P.D: Ok si legaron a leer todo (espero que sí) sepan que les recompensaré. Lo prometo! El último especial trae lo bueno :D






Silencio

viernes, 11 de mayo de 2012
 
Lo he escrito hace cinco minutos creo xD. Espero que guste~
.......







Odio el silencio.



Y en general todos esos momentos en los que la reflexión me consume y me lleva a conclusiones que no deseo oír.



Ya saben...de esos momentos en los que te tiras en tu cama y observas cada rincón del techo de tu habitación como esperando hallar alguna diferencia a como lo dejaste la última vez que le echaste un vistazo.



Ridículo.



Pero ¿Qué se puede hacer?



Somos humanos después de todo.



Y aunque me encante creerme en muchos sentidos superior.



Cuando se trata de ti...me resumo a esto.



Un adolescente de 18 años común que pasa horas y horas de su productiva vida desparramado en su cama, descosiéndose la cabeza mientras rememora cada palabra que ha intercambiado contigo por la mañana.



Mientras se recrimina su falta de astucia o su bobería, y al final solo termina con la rojiza cara enterrada entre las almohadas y el móvil con el que acaba de textearte reposando temblorosamente en su mano derecha.



Sí. He ahí la razón por la cual odio los silencios.



Porque estando ocupado al menos...puedo tratar de pensarte de menos, de ignorarte más. E inocentemente tratar de convencerme que puedo mantenerte a raya.



Que esto...no es lo que mi corazón me dice a alaridos cada vez que te tengo cerca.



Que sigo siendo yo. El que no se deja vencer por nadie.



Que soy mucho más fuerte que tus ojos cafés y tu piel de porcelana.



Que tú y tus mariconadas no me tocan más allá de hasta donde les tengo permitido.



Porque sino.



Me transformo en un niño. En ese niño.



Ese que es muy grande y muy capaz de soltarte un par de verdades que no está dispuesto a encarar aún.



Así que Jae.



Sólo...



Sólo sal de aquí.



Por favor.



Vete con tu caminar tan chulo por esa puerta por la que entraste hace mucho tiempo, esa primera vez que te vi y enmienda mi error ¿sí? asegúrate de cerrarla al salir.



Y aunque te lo pida de rodillas no mires atrás.



Porque sino.



Sino yo.




- Changmin



- ¿sí?



- No me estoy yendo a ningún lado...



- Lo sé.



- Bien...



- ¿Y Changmin?



- ¿Mmm?



- Te quiero...



Sino yo no seré capaz de soltarte.


Y entonces en ese silencio que tanto odio.


Ese niño al que tanto temor le tengo hablará por mí.



- Y yo a ti.











Me nació escuchando las dulces melodías de Sunny Choi. Será mi nueva fuente de inspiración