Ñoño

sábado, 18 de agosto de 2012
Intento de comedia. Schoolife para Benereth . Hay espero te guste ><. Ya me faltan tres en este mes que queda los iré terminando y las etiquetaré. Pero creo que ya he cumplido con la mayoría así que no me digan que soy falla xD

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Ser el nuevo genio del siglo no había sido sencillo.



A sus 15 años, ChangMin sabía muchas cosas.



Muchas más de las que un chico de su edad debería saber, muchas más de las que un graduando debería, muchas más de las que tú y yo pequeñas personitas sentadas desde nuestro lado del computador aspiraríamos a saber.



Por lo que ser considerado superior debido a su tremenda capacidad mental era algo a lo que para bien o para mal había tenido que acostumbrarse.



Solicitudes de diferentes universidades del mundo le habían llovido. Pero él no había aceptado ninguna, no aún. Quería finalizar cada etapa de su vida como cualquiera. Y es que ya le era lo suficientemente difícil intentar comunicarse con una persona de su edad como para rodearse de muchos hyungs y noonas.



En la escuela.



Sus compañeros se sentían tan intimidados que ninguno de ellos se animaba a acercársele para algo que no estuviera relacionado con las materias e incluso a veces ni para eso.



En su familia.



Sus primos solían ignorarlo o fastidiarlo por sus pocas/escasas/nulas habilidades sociales y más que todo porque el adolescente podía deletrear palabras como hipopotomonstrosesquipedaliofobia sin convulsionar en el proceso.



Era costumbre para el castaño observar de lejos a los grupos de muchachos de su edad promedio bromear o mantener conversaciones improductivas.



Y él aunque no había querido admitírselo así mismo, en su eterno silencio siempre había deseado tenerlas también.



Quería tener un amigo.



Un alguien con quién pasarse los apuntes, sentarse en la cafetería o mirarle el trasero a las chicas (ser antisocial no le quitaba ser hombre).



Pero a sus 15 abriles, él simplemente se había resignado a...



Caminar solo cada día hasta la parada de bus.



A que sus cumpleaños fueran totalmente ignorados a excepción de su madre y padre.



A tener que ser asignado por el profesor a un grupo de trabajo.



A pasar interminables horas sobre su cama mirando su techo después de haber terminado sus deberes o leído unas 4 enciclopedias y poder recitarlas de memoria.



Su madre estaba tan solemnemente preocupada. Que una buena tarde comentándole sus muchas preocupaciones en cuanto a su hijo a su mejor amiga recibió de ella un panfleto que contenía quizás...la solución.



Un colegio privado a una media hora de distancia.



Era en síntesis algo así como un colegio que solo aceptaba a alumnos de un promedio quisquilloso. La señora Shim sabía que su hijo no tenía problemas con eso en absoluto. Y aunque la mensualidad era considerable podría pagarlo. Y Changmin no podría refutarle nada después de todo snob o no seguía siendo un colegio.



Después de pagar la inscripción y esconder el precio de la mensualidad de su menor hijo la señora se sentó a esperarlo en la sala.



El castaño ingreso por la puerta 3:15 en punto. Se acercó a besarla a la mejilla y cuando vio la bandeja de galletas horneadas sobre la falda de su madre la miró con cara de ¿Qué hiciste ahora?



La señora Shim se encogió de ansiedad cuando dejo caer el panfleto de su nueva escuela en la mesita del centro.



Los ojos castaños lo leyeron en segundos para después decir “se ve caro.”



“No lo es.”



“¿Entonces, porque las galletas?”



“¿Qué una madre no le puede hornear a su hijo galletas sin ninguna intención de trasfondo?”

 


Changmin sólo alzó una ceja.





“¡Bien! Te he inscrito...”



“¿Qué hiciste qué?” la señora Shim se tensó, el hijo soltó un suspiro y suavizando la voz le dijo, “Má, no necesito de esto de veras así que irás mañana y pedirás un reembolso, mi cerebro es suficiente recomendación para cuando me gradúe, el nombre del cole no importa...en serio”



“No es por la recomendación Changmin.”



“¿Entonces qué?”





La señora cayó sin saber como decírselo.



Changmin sin embargo pudo leerlo en su mirada. No había habitado en su vientre por 9 meses por nada.



Y se sintió solemnemente miserable.



Se puso en pie dejando el panfleto en la mesa.





“Irás mañana y pedirás un reembolso,” le dijo en un susurro mientras caminaba fuera de la sala en dirección a su cuarto.



“Un representante de tu año iba a venir a darte la bienvenida y asesorarte para tu primer día...”



“Me encargaré de eso.”



“Está bien...” Min subió un escalón y la voz dolida de su madre le hizo detenerse.



“Lo siento yo no quise...”



“Lo sé.”





El timbre de su cálida morada sonó dos horas después. Changmin ya se había dado un baño y puesto ropa cómoda pero algo elegante. Aunque fuera a denegar la amabilidad de la persona que fuera a visitarle tenía que estar presentable al menos.



Bajó a la velocidad de siempre las escaleras.



Se encontró con su madre a mitad de camina y le sonrió normalmente mientras le hacía un gesto de “yo abro la puerta.”



Caminó hacia ella y finalmente corrió la cerradura para hallar a un muchacho de aparentemente su edad y unos 10 centímetros más bajo.



Se quedó parado en la puerta, perplejo. Changmin no era una persona de estereotipos...pero esa no era en definitiva la apariencia de una persona de calificaciones perfectas ¿Dónde estaban la ojeras? ¿los lentes? ¿los granitos?



Vale, tal vez y sí era una persona de estereotipos.



Pero de todas formas bajó la vista hacia el uniforme azul oscuro para asegurarse “Elite way school” (lo siento, tenía que ponerlo xD)



El muchacho le miró mordazmente, “¿has terminado de analizarme ya o te doy más tiempo?”



Los colores se le subieron al rostro, se apresuró a decir, “lo siento, Shim Changmin.”



“No sé si es muy pronto para decir un gusto, Changmin así que solo démonos las manos por el momento,” el dijo solemnemente, “Kim Jaejoong.”



Changmin no necesitó de más para saber que a pesar de esa arrogancia JaeJoong era uno de esos chicos que además de tener la extraña capacidad de caerle bien a todo el mundo, ejercía una fuerza de atracción sobre todos y cada uno de ellos tal que generaba dependencia.



A ChangMin no le fue difícil darse cuenta que él no iba a ser la excepción.



No después del tercer movimiento de flequillo.



Y la segunda sonrisa cordial cubierta por esas delgadas manos cuando conversaba con su madre en la sala, porque sí, lo había dejado entrar después de todo ¿Quién miércoles podría culparle? El muchacho ese estaba para morirse.





“Entonces te recogeré mañana para enseñarte la manera más fácil de llegar al cole sin que tus piernitas de pollo sinteticen tanto ácido láctico.”



“¿ok?”



“Bien que tengas muy buenas noches,” le estiró la mano.



Changmin no estaba tan acostumbrado a darle la mano a las personas o a mantener largas conversaciones en realidad así que lo único que pudo hacer fue cerrar su mano derecha en torno a esa alba en alto.



Grande fue su sorpresa cuando el brazo de su ahora nuevo compañero de aula tirara de él para rodearlo en un abrazo.





“Me caíste bien Shim Changmin, puedes estar satisfecho. Puedo decir que me da gusto haberte conocido.”





Si bien aquello no era más que una perfecta demostración de cuán grande y quién sabe si infundada podía llegar a ser el ego de una persona pero para Changmin aquello fue la cosa más romántica jamás.



Y si señoras y señores fue justo en ese momento en el que nuestro menor príncipe terminó de enamorarse de él.





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La mañana llegó mucho más rápida de lo que Changmin hubiera querido. Sentía como si hubiera dormido casi tres horas y es que en realidad lo hizo...pues el resto de tiempo sobre su cama se le fue en vueltas y vueltas tratando de encontrar una posición óptima para conciliar el bendito sueño y pensar en Jaejoong, claro.



De modo que hecho un trapo se arrastró hacia el baño a darse un baño y empezar esa nueva mañana con toda una nueva rutina.



Señorito Kim estuvo exquisitamente puntual en la puerta de su casa con la misma sonrisilla de sabelotodo sobre los labios rosas y oliendo realmente bien. Y no, aunque Changmin estuviera lejos de ser un tipo con un sentido del olfato lo suficientemente sofisticado para reconocer un Chanel Nº5. Tuvo la habilidad suficiente para aislar aquel aroma varonil de cualquier botella de vidrio injustificablemente cara.





“¿Qué?” le preguntó el muchacho frente a él, “Nuestra escuela no es solo para chicos ¿sabes? hay algunas lindas chicas a las que impresionar.”





Changmin no dijo nada. Jaejoong bufó. Luego muy bajo le preguntó “¿No me he pasado verdad?”





El castaño se echó a reír en respuesta.



Jaejoong le pegó un manotazo en todo el hombro derecho.



Changmin le miró con los ojos abiertos por el golpe.



Nunca en su vida había recibido un golpe. Mucho menos uno “amistoso”.





“Me dolió.”



“Oh vamos no seas niña, no te he dado tan duro,” fue la escusa del pelinegro, “fue apenas un toque ¡un one-touch!”





Por la forma en que su corazón latía, Changmin pensó que quizás y Jaejoong tenía razón...estaba empezando a convertirse en una niña.





“¿Un one que?”





Jaejoong iba a responder pero la madre del castaño vino apurada para entregarles un par de sándwiches que había preparado para el camino aunque fuera un máximo de 20 minutos de caminata. Jaejoong le agradeció con su imposible sonrisa. Y apuraron el paso hacia las calles.



El colegio era inmenso.



Repleto de snobs de coeficiente alto o padres lo suficientemente influentes para aumentarles el promedio en un punto o dos.





Gracias a Dios Jaejoong no parecía tan aburrido de estar a su costado mostrándole prácticamente cada salón y pasillo existente sobre el terreno del colegio antes de que sonara la campana.



Pararse frente a toda la clase y presentarse no fue excepcionalmente difícil. Después de todo el puberto en realidad no tenía problemas para desenvolverse en público el problema era que la gente de por sí creaba malos juicios de él si siquiera conocerlo por puros celos.



Para el final de la primera mitad de las clases ya se había corrido la voz de que el geniecillo acababa de ingresar a la escuela.



Y para el fin del día Changmin experimentaba de pronto lo que era ser popular.



Lo que era tener personas acercársele a presentársele muy amistosamente, a invitarle a sus casas incluso, o a mirarle simplemente con curiosidad y admiración. Y la sensación fue tan extraordinariamente agradable que olvidó que Jaejoong le había dicho iba a esperarle en el patio para volver a casa.



Se dejó llevar por la muy grata sensación de la multitud y respondió cada pregunta que se le formuló con una sonrisa amistosa cada vez menos cohibida hasta que la multitud se hubo disipado y alguno de ellos se ofreció a darle un aventón a casa.



A la mañana siguiente Jaejoong estuvo puntualmente en su casa.



La madre de Changmin le abrió la puerta y le avisó contrariada que uno de sus compañeros había venido a recogerlo unos minutos atrás.





“Oh,” fue lo único que el adolescente dijo antes de disculparse y adentrarse en las calles con un humor no muy bueno.





No se cruzaron en casi una semana.



Changmin lo había extrañado, mucho.



Pero no había tenido oportunidad de ubicarlo. No sabía en qué aula estaba, no tenía su número de teléfono. Y no quería preguntarle a alguna de las chicas y ver como se deshacían en su fanatismo antes de poder responderle. Tenía muy en claro que no tenía oportunidad con el muchacho y como no se consideraba un masoquista no tenía la mínima intención de sondear a toda su competencia la que por cierto tenía infinitas más chances que él.



Terminó decidiendo que quizás. Eso de conocer más personas y distraerse con todas ellas podría ayudarlo a poco a poco quitarse a Kim de la cabeza.



Sin embargo.



No contó con realidad man. Y aquel fatídico martes por la tarde de la tercera semana de clases al hijue’ le dieron ganas de darle una visita.



El menor justo abordaba el carro de Jung Yunho uno de sus tantos nuevos amigos cuando vio a Jaejoong caminar hacia la salida al lado de otros dos muchachos.



Tuvo que tragarse las ganas de pasarle la voz, las mejillas se le encendieron del solo verlo a la distancia e intentó normalizarse Yunho seguía su lado podría darse cuenta. Siguió conversando con Jung lo más tranquilo que pudo mientras esperaban por su chofer cuando escuchó claramente como su pelinegro era llamado por un grupo de chicas bastante guapas y una de esas mismas envalentonada corría hacia él para entregarle una especie de cuaderno. Changmin quiso ignorar las contracciones estomacales que su estómago empezaba a experimentar, el carro de su amigo acababa de llegar y él susodicho acababa de abordarlo. El castaño puso un pie dentro en un intento de separar sus ojos de la pareja pero tardó demasiado y tuvo que ser testigo del pequeño beso de agradecimiento que Jaejoong posó sobre la frente de la muchacha.



Y aquello fue demasiado para él.



Fue simplemente demasiado.



Hecho una furia. Terminó de subir hacia el asiento trasero al costado de Jung y se aseguró de reírse lo suficientemente histérico para llamar la atención de todos y hacerlos caer en cuenta de que se iba con el apuesto presidente de la clase en su carro.



Jaejoong lo vio.



Su expresión no cambió en absoluto.



Y aunque Changmin no habría podido esperar una reacción diferente...de todas formas envuelto en dolor no tuvo de otra más que agregar a realidad man a su lista negra.



Cuando llegó a casa.



Tenía muchas ganas de llorar. Su madre lo vio y no tardó en preguntarle, “¿Ha pasado algo?”





El castaño se tragó un sollozo mientras negaba con la cabeza.



Pero la madre no iba a quedarse tranquila de ninguna forma, “¿te has peleado con Jaejoong? Es que desde que vino por ti esa mañana y tú no estabas no ha vuelto a aparecerse por aquí...”



“¿Qué él qué?”



“Que Jae vino temprano una mañana y tú no es-”



“¿Y COMO NO ME DICES?” gritó desesperado.



“¡Ommo! Acabas de llegar hijo y yo no sabía que...”



“¡Ya vuelvo!”



“¿A dónde vas?”



“No tengo idea,” y con eso tiró la puerta de su casa y corrió por las calles tal como le dijo a su madre sin tener idea de adonde dirigirse.





Tan solo rogándole a sus piernas, “llévame hacia Jaejoong, llévame donde Jaejoong.”



Ciertamente no tuvo que rogarles mucho cuando envistió a ese Jaejoong caminado a casa de pie, quien sabe porque solo, con su cabeza en todo el pecho. Había estado corriendo con los ojos cerrados pensando que así sus suplicas tendrían más efectividad. Porque sí, así de ñoño era.



Y ahora que lo tenía enfrente. La valentía se le había ido al carajo.



No era como si Jaejoong fuera a mudarse a otro continente.



Tranquilamente hubiera podido esperar a mañana, preguntarle a alguien por su salón y haber hablado con él.



Yo con un discurso preparado.



Ahora no tenía nada.



Nada aparte de un temblor en las manos y un sudor muy frío.





“Jaejoong,” alcanzó a llamarle sin aliento.





El pelinegro no lucía ni remotamente conmovido, tenía el ceño bastante fruncido y no tardó en soltar con veneno, “¿y donde esta Yunho te veías bastante feliz más temprano en su auto? ¿o es que ya te cansaste de él y has venido a ver si te hago el circo más divertido?”



“Yo no.”



“Ahórratelo no tienes que explicarme nada,” volvió a acomodarse la mochila al hombro y le hizo a un lado para retomar la marcha.





Changmin le detuvo de la muñeca.





“No tengo porque, pero quiero hacerlo.”

 



Jaejoong se detuvo. Por una milésima de segundo su ceño se disipó. Sus ojos le miraron con duda y ansiedad. Pero al segundo siguiente la careta volvió.





“Pues yo no quiero escucharte ¿ok?”



 “Te haré escucharme,” dijo con decisión



“¡Já! Eso quiero verlo que vas a hacer geniecillo, intentarás materializar tu coeficiente intelectual para mantenerme quieto porque si intenta usar la fuerza bruta déjame decirte que debajo de este uniforme no hay brazos flácidos como los tuyos y puedo patear tu pequeño trasero muy fácilmente si se me pega en gana ¡ASÍ QUE NO ME TIEN...! ”





Incapaz de dilucidar alguna otra forma para hacerlo callar el castaño no había tenido mejor idea que abrazarlo.



Bien ustedes ganan...



El pequeño Min había entrado en tanto pánico que lo único que su adrenalina pudo hacer fue tomar esa muñeca entre sus manos y darle un tirón hacia su cuerpo para poder unir sus labios con los de su Jae.



Y como fruto...colocar un pequeño pico sobre esa carne rosácea y suave.





“¿Vas a escucharme ahora sí?” le preguntó en un susurro, su corazón parecía ubicarse ahora en su cabeza.





Ya no tenía pudor de si Jaejoong pudiera darse cuenta de lo acelerado que iba su ritmo cardiaco por su culpa.



Lo único que quería era abrazar a ese idiota y tenerlo a su lado para toda la vida.



Toda. No menos pero no tenía problemas si querían añadir a ese plazo una eternidad más.





“¿Qué-que haces?” le cuestionó, “suéltame,” le ordenó cuando en realidad no se movió ni un milímetro o hizo en general algo para liberarse.





No podía.



Changmin era demasiado para él también.



Era demasiado para su parquedad.



El niño lo había besado ¡Lo había besado!



Es solo un beso, quizás muchos de ustedes dirán pero la verdad es que aunque muy probablemente nadie sepa o siquiera lo sospeche...ese acababa de ser también su primer beso.



No era culpa de él que todos solieran juzgarlo por su apariencia física, tildarlo de conquistador, de chico cool o ganador. Un jugador. Un chico malo, uno al cual no podrían tener jamás para sí de modo que con cuidado de no encapricharse con un imposible nadie nunca iba realmente en serio.



Y es que aunque Jaejoong fuera muy consciente de que con solo chasquear sus dedos podría tener una linda chica sentada sobre sus piernas, dispuesta a lo que fuera. Él no quería un agarrón.



Quería una jodida historia de amor. Porque sí, así de ñoño era. Y esa era quizás la razón más notable del porque debería callar con un beso a ese castaño que tenía enfrente intentado decirle abstrusamente aquello que siempre había querido escuchar pero no de boca para afuera...sino con la verdad.





“Creo que me gustas hyung.”







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AHH el final no me convenció mucho pero ahí le vamos xD Espero haya gustado, comenten lindo :D



6 comentarios:

  1. Benereth dijo...:

    Historia con uniformes, final lindo y sobre todo, son ñoños ;O; ambos dos.

    Creo que te amo ♥

    Muchas pero muchas gracias por escribirlo.

    Me encantó el fanfic, no se como logras actualizar tantas cosas en tan poco tiempo.

  1. Yazz! dijo...:

    Kimmy OMG!!! Empiezo a odiar como terminas últimamente los shots -___-' Justo cuando me estoy emocionando con la historia.. Pfffff Se acaba... Creo que esta si merece una segunda parte, de verdad que si... Algo así como el punto de vista de JJ... :DDDDD Aahahahahaha... Como sea me gusto... U know, amo todo lo que escribes y si es JM lo amo mucho mas~~~
    Esta historia en especial, me gusto... Uniformes, celos, inteligencia y un toque de humor; son la combinación perfecta para un shot MJ!!!! I love you Kimmy~~ Dame una segunda parte y te amare mucho mucho mas... Es mas, tu sabes... Hay algo que debo conseguirte por acá... Si me das una segunda parte de ese shot, prometo buscar mas arduamente~~~ :DDDD hahahaha

  1. Anónimo dijo...:

    HHAHAHAHAHA shoot...no shé no me gusta forzar las cosillas pork sino de ahi me quedo como que en nada y me frustro si pued lo hago xD sino te hago un shot... creo que eres a la persona a la que le he regalado más shots xDDDDD

  1. aghna dijo...:

    jajaj que bonito n.n el final siento que le falto algo aun asi la historia me encanto esperare la conti n.n

  1. Tsuki YJ dijo...:

    No te convenció por que?? si esta super lindo *muere de sobre dosis de dulzura* -revive- xDD hay dios mori de la risa con el nombre de la escuela Ose xDDD me mato haha hayyy pero que lindo fico tan encantador *---* gusta

    bueno Kimmy alegraste mi lunes -así de atrasada para leer-

  1. Anónimo dijo...:

    Gracias por leer <33 si el dfinal no me gustó mucho ><