Capítulo 1

sábado, 4 de febrero de 2012


Dedicado a mi pao (oh bueno la versión hetero) oficilamente ya eres mayor de edad mujer ♥ las mejores bendiciones bebe. Eres una de las personas más lindas que he tenido el placer de conocer.

TITLE: Toughts and letters
PAIRING: ChunJae
AUTHOR: Kimmy_lin
RATINGS: PG-15
WARNINGS: Yaoi?


Lo curioso de la vida es que no importa lo mucho que intentes planificarla siempre existe ese pequeñísimo factor que escapa de tu lógica o perfeccionismo; y es ese mismo el que podría darle un final totalmente distinto al que esperabas en un principio.

Por poner un ejemplo.

Mi madre me confesó alguna vez que de niña soñaba ser una exitosa abogada, ya saben “cuando se hiciera grande”, es más terminó su primer año de formación universitaria. Pero a causa de la enfermedad de su mejor amiga descubrió que lo suyo no eran los portafolios sino mas bien los estetoscopios.

El caso de mi padre fue algo más simple, se enamoró de mi madre y persiguiéndola, abandonó la escuela de leyes, sin saber que 5 años más tarde sería considerado el mejor cardiólogo de mi ciudad natal.

Pero bueno, el destino es algo con lo que nosotros los humanos no hemos aprendido a luchar hasta ahora.

Y aunque yo nunca he sido perfeccionista en ningún sentido, y cuando digo ninguno...no miento.

En los últimos días me he dado cuenta de que sí, aunque fuera en mi inconsciencia yo sí tenía trazado para mí un futuro, quizás sin muchos detalles pero al fin y al cabo un bosquejo a seguir con mayor prioridad conforme mi edad aumentara.

Es decir tener un trabajo estable, formar una familia y pasar mis días de anciano en karma con el mundo o algo por el estilo.

En el escrito anterior mencioné que me había acostado con mi mejor amigo.

En plena conciencia de mis actos.

Y dado que él es un hombre y yo también significaría que ¿soy gay? Y por tanto no podré formar una familia o poseer algún karma.

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¡NI DE JODA!

Ok, denme algo de tiempo para recuperar el aliento y organizar mis ideas de paso.

Retrocedamos hasta hace un par de semanas.

Cuando por primera vez en todos estos largos años me atreví a verlo con otros ojos.

O quizás...empecé a hacerlo.

Bien, no discutiré esto hasta el final, ni yo mismo lo entiendo a cabalidad todavía. No quiero hacerlo tampoco. Y es que yo...

Mierda.

¡Porqué tenía que besarme!

¡Somos amigos! ¡Eso es algo que se supone se hace con tu...con tu a-a-a-ma-ma-mante!

¡No conmigo!

¿Me explico?

Ok, quizás deban darme un poquito más de tiempo...

Bien, todo empezó hace unas semanas cuando el hermano de Yoochun decidió volverse un yuppie de pronto y largarse de casa en busca de nuevos...ehm...caminos, por así decirlo.

Pensé, al igual que su comprensivo y abnegado hermano mayor que no era más que una niñería que terminaría tan pronto como se le acabara la mesada.

Ponía mis manos al fuego. Así que realmente no le presté la importancia que merecía.

Yoochun tampoco.

Sin embargo no fue así.

Al parecer Yoowhan había madurado lo suficiente para independizarse en su vida y esto era algo para lo que su hermano mayor aún no estaba preparado, aunque tenía que concederle al pobre de Yoowhan que quizás Yoochun nunca lo estaría.

Pero no emití comentario alguno.

Nunca había tenido una discusión seria con Yoochun.

Y dado que este era un tema delicado, me negué a elegir un bando y solo me hice a un lado.

Yoowhan le llamó una mañana, Yoochun parecía muy contento de tener por fin un contacto con él y me dejó un mensaje de voz contándomelo a detalle, mensaje que no escuché hasta unos días después por cierto.

Por esa razón, ese lunes cuando regresé a casa y le vi sentado sobre mi mueble favorito del living, con la mirada perdida en alguna de las baldosas y conteniendo sus lágrimas.

Mis piernas pisaron freno y sin saber muy bien que hacer me acerqué lo suficiente para que notara mi presencia. Para que supiera que trataba de brindarle mi apoyo.

Él solo me sonrió tan quedo y parco en respuesta que mi trasero tuvo que dejarse caer en el mueble junto a él, mientras mi cerebro trataba de descubrir la forma de abordar el tema.

¿He mencionado ya que no soy bueno con las palabras?

Pues no, no lo soy. Especialmente en este tipo de contextos.

Según me dijo – habían tenido una conversación de adulto a adulto o trataron de al menos, y Ricky le había dejado en claro que no volvería.

Se rió amargamente con esto último, y yo simplemente no supe que decirle.

Al parecer lo notó porque solo me palmeó la espalda y negó con la cabeza, aun con esa sonrisilla de idiota bailándole en los labios para después dejar caer su cabeza en mi hombro, esperando quizás que le empujara, que iniciara una pequeña batalla y le hiciera olvidarse de todo por un rato.

Pero me quedé tieso.

No quería que se olvidase de todo por un rato. Quería que se desahogara, que lo sacara todo de una vez por todas para que así no volviera a poner ese gesto en lo que le quedara de vida y es que ver a Yoochun en ese estado era algo muy sacado de cuadro ¡Por dios! El niño sonreía tanto que a veces me preguntaba cómo es que su cara no se había partido en dos todavía.

Y creo que adivinó mis intenciones porque le sentí tensarse de un momento a otro pero en vez de retirarse tanteó con sus palmas mis brazos y tiró de mis muñecas para obligarme a abrazarlo.

No me quejé.

Me dejé hacer pensando “sólo por esta vez”.

Pero la verdad es que estaba demasiado cómodo como para emitir palabra.

La inconsciencia suele ser el escudo más lindo y cómodo de todos. Después de todo ¿Quién puede engañarse mejor que uno mismo?

Le correspondí el abrazo pensando que eso sería todo, Yoochun no lloraba, nunca lo había hecho así que después de casi una hora de profundo silencio, se levantó, forzó una sonrisa y me invitó a ir por unos tragos en compensación por el tiempo perdido.

Y todo había resultado muy bien, perfecto ¡magnífico! incluso había podido sacarle un par de sonrisas con el asunto del máximo de chupitos por segundo que al final me había obligado a dejarle pagar.

No habría tenido que ponerle tanto peros con esto último ya que usualmente era todo lo contrario, pero iba algo afectado y a mi aturdida conciencia le importaba muy poco que Yoochun pagando la cuenta significara el porvenir de un año nuevo apocalíptico. Y refuté hasta donde pude.

De algún modo logramos salir del bar, yo iba más borracho que él debo admitirlo o eso supuse ya que él a lo menos caminaba en línea recta sin necesidad de planear con ambos brazos.

Caminamos bastantes cuadras hablando de lo que sea que se nos cruzara por la cabeza hasta que estuvimos a unos diez metros de la estación de tren, sin embargo ninguno de ambos hizo el amago de querer despedirse y al final fui incapaz de dejarlo solo.

Así que terminé invitándolo al cine en compensación por el alcohol gratuito.

Él aceptó de buena gana por supuesto y tuvimos que caminar las mismas cuadras de regreso por no pagar un taxi. A mi apenas me alcanzaban para las palomitas y la entrada extra, y algo me decía que Yoochun no tenía un solo won en el bolsillo.

Recuerdo que en algún momento me quejé del frío pero solo por molestarlo y él como el perfecto arrumaco que es tomó mis manos entre las suyas y las asió al compás de sus pisadas durante todo el camino mientras berreaba alguna canción que debía adivinar en un lapso de 5 segundos o sino de castigo debería besarle.

¿Mencioné ya que íbamos borrachos cierto?

Comprar los boletos fue otra jarana. Pero al fin y al cabo logramos entrar a la sala correspondiente para ver la película. La verdad es que mi idea había sido entrar a ver alguna que no tuviera una pareja o un mutante en la portada. Pero con Yoochun soplándome la oreja, dígase mi punto sensible. Había terminado escogiendo cualquiera con tal de salirme de la fila. Y quitarme todas esas miradas reprobatorias de encima.

Es así como media hora después ambos escapábamos de la sala, yo incómodo como nunca en mi vida y él riendo a garganta abierta.

El cine al que habíamos ido quedaba a unas 6 o 7 cuadras de mi casa. Y como Yoochun había gastado todo su dinero en los shots supuse que se quedaría en la mía.

Y supuse bien.

Caminamos en silencio. El sueño me picaba los ojos, Yoochun había decidido venir detrás de mí por si acaso tropezaba y me mandaba pista abajo. Probabilidad que no era del todo inverosímil, a decir verdades.

Verán mis piernas no suelen llevarse muy bien con el señor equilibrio y si a eso le sumamos etanol pues...no resulta muy bueno para mi integridad física.

Como pude me las apañé para hacer entrar la llave a la cerradura y adentrarnos en mi departamento.

Yoochun entró detrás de mí y caminó arrastrando los pies hasta uno de los sillones de la sala y se dejó caer boca arriba.


“Buenas noches,” me dijo.


Yo no me moví.


“¿Podrías apagar las luces?” Me preguntó después de unos segundos de silencio


Las palabras salieron solas de mi boca “¿Estás seguro de querer dormir ahí?” le pregunté.


Él se incorporó al segundo siguiente.


“¿Estás tratando de decirme que quieres que duerma contigo?” se burló.

“¡No conmigo!” respondí al instante, “O sea en mi cama, hace un poco de frío acá afuera”.

“¿En donde dormirás tú?”

“Acá,” él alzó una ceja.

“Pero no acabas de decirme que acá hace un poco de frío,” me citó con una sonrisa divertida.

“Sí bueno ¡Argh! No voy a sufrir de una pulmonía por una noche en la sala,” renegué.

“Pues yo tampoco.”

“¿Qué? Aish estoy tratando de ser buena persona ¿sabes? Pero si quieres dormir acá no tengo problemas.” Le dije ahora fastidiado.


Él rió con ganas.


“Podemos dormir los dos ¿sabes?” Me dijo con un tono de voz dulzón, buscando molestarme.

“Como sea ven antes de que cambie de idea,” acepté.


Los ojos se le iluminaron.


“Ya quita esa cara de bobo que voy a pensar que eres gay,” me burlé


Yoochun no me respondió. Se limitó a abalanzarse hacia mi habitación como un bólido mientras se quitaba los jeans en el camino y se metía bajo mis sacrosantas sábanas como si nada.

Le miré con evidente enojo pero al final no le dije nada, aún tenía la imagen de su expresión abatida bastante fresca en mi memoria y gracias a Dios mi empatía hacía maravillas con mi paciencia.

Yo también me quité los jeans y el polo para ponerme un polo cualquiera y meterme bajo mis sábanas también.

Cuando su voz me llegó en una especie de susurro que me dejó helado “te quiero.”

Me volteé hacia él dispuesto a burlarme, después de lo que me parecieron unos muy largos segundos y lo hallé a menos de un paso de distancia.

Vestía solamente sus bóxers pero no fue eso lo que me dejó bastante impresionado.

Sino la extraña mirada que me dirigía.

Y aún no puedo recordar el cómo, pero sus labios pronto estuvieron sobre los míos por lo que me parecieron siglos.

Para que luego volviera a decirme “buenas noches.”


Caminara muy lentamente hacia mi cama y se dejara caer como una papa.





...

5 comentarios:

  1. Romina dijo...:

    wowwwwwwwwwwwwwwwwww este Jaechun promete x fin un Jaechun despues de tiem poooooooo conti contii soy adicta al Jaechun xfis contiiiii :Pahh muy bueno gracias y q siga todo bn :P

  1. Anónimo dijo...:

    Muchas gracias por leer <3!

    Y lo continuaré tan pronto como pueda :)

  1. Alex dijo...:

    Ni idea de porque leo recien pero esto es de genias deberias dedicarte a escribir kimmy puedo decirte asi?? eres genial

  1. Anónimo dijo...:

    AWWWWWW MUCHAS GRACIAS!

  1. que gracioso jae dicuendo q un beso es solo entre amaaantes jajaja todo escandalisado el :)